EL JENGIBRE, RAIZ DE LA VIDA.

"Soy el niño de jengibre por la boca tengo miel, por los ojos tengo pasas, y con ellos puedo ver". ( Cancion popular de Puerto Rico ).
El jengibre es una planta procedente de las zonas tropicales del subcontinente asiático. Su nombre proviene de un vocablo sánscrito “sringavera” que significa en forma de cuerno. Tiene un aroma cálido, con notas frescas de madera y un fondo dulce, con sabor agrio, picante y ligeramente amargo. Tubérculo ramificado con forma de mano, a cuyos apéndices denominamos rizomas, siendo estos la parte fundamental de la planta desde el punto de vista culinario. El consumo de esta raíz, lo llevamos a cabo de forma natural, deshidratada en forma de polvo o bien confitada. No solo es un condimento muy valorado sino que además ha sido utilizado con fines curativos desde hace miles de años. Tanto en la medicina natural de la India como de China el lugar que ha ocupado a lo largo de la historia ha sido muy importante. Los textos médicos de China del siglo IV a.C. sugieren que el jengibre es positivo para el tratamiento de náusea, diarrea, dolores de estómago, cólera, dolor de dientes, hemorragias y reumatismos. El jengibre fue empleado por los herbolarios chinos para tratar una variedad de enfermedades respiratorias, incluyendo tos y las primeras etapas del resfriado. Su influencia en la comida china, le adjudicó la categoría de yang, o comida picante, la cual equilibra la comida fría, o ying, para crear armonía. En la India lo consideraban un purificador físico y espiritual que se utilizaba en las celebraciones religiosas porque les dejaba un olor dulce y, por lo tanto, presentable para los dioses.
Los comerciantes árabes transportaron la raíz de jengibre de China a la India para ser utilizada como condimento en alimentos de la antigua Roma y Grecia, y según los registros de impuestos del siglo II d.C., se muestra que el jengibre era una importante fuente de ingresos para la tesorería romana. Después de la pimienta, era el jengibre la segunda especia preferida de los romanos. Los antiguos griegos adoptaron el jengibre como auxiliar digestivo y lo comían envuelto en pan, de ahí proviene el actual pan de jengibre, elaborado como una galleta, aromatizado con dicha especia y que tiene a veces formas singulares: corazones, casas e incluso con formas humanas. Tradicionalmente son elaboradas en casa aunque se pueden localizar en casi todos los supermercados del norte de Europa, donde gozan de mucha popularidad. Es costumbre servirlas a los invitados en época navideña.
El Corán, narra que en el Jardín de las Delicias, los musulmanes justos, que por estar muertos, no son espíritus puros, encontrarán jengibre para honrar a las huríes. Tal como establece una de las suras del libro sagrado “una mezcla de vinos exquisitos aromatizados con jengibre es su bebida”.
En la cocina medieval europea, el jengibre desempeño un papel de gran importancia en el conjunto de especias utilizadas. En Francia su uso fue copioso en relación a otros países, debido esencialmente a que, en la cocina medieval francesa, existía un gusto mayor por los sabores ácidos que queda manifestado en los libros de recetas. Enrique VIII apreciaba mucho el jengibre y sus poderes curativos y así lo atestigua una receta que envió al alcalde de Londres como remedio contra la peste. A través de los árabes llegó a Europa el jengibre confitado, que se elaboraba y aún se sigue haciendo en los países asiáticos, exponiéndose para su venta en grandes tarros de porcelana, los “ginger jars”. Como en 1553 el jengibre seguía siendo muy caro, Nostradamus recurrió a elaborar este confite con la raíz del cardo azul de las dunas y las perfumó con un trozo de jengibre, de esta forma se economizaba bastante.
Ginjer jars


El jengibre fresco no solo es muy utilizado en las gastronomías orientales aromatizando salsas, carnes, pescados, mariscos, pollo, casería, arroz, sopas, sino que también se usa en mermeladas, frutas confitadas y golosinas.
En Japón se emplea marinado para acompañar al sushi y el sashimi, y en Occidente, el jengibre molido se utiliza para aromatizar, pasteles, pan de especias y compotas. El jengibre hay que usarlo con cuidado ya que es muy fuerte de sabor, algo picante y muy aromático, lo que significa que al utilizarlo debemos ir probando hasta conseguir el sabor deseado, tiene como peculiaridad que a medida que lo cocinamos se torna agradable, perdiendo su sabor picante, pero nunca su aroma. En muchos casos el aceite de esencia de jengibre se emplea en la fabricación de cervezas y bebidas gaseosas, entre estas últimas ocupa un lugar destacado el ginger ale.
En definitiva, el jengibre es uno de los más importantes condimentos, no sólo por su uso gastronómico sino también por sus propiedades medicinales, las cuales hemos ido descubriendo a través de los años, considerándolo durante mucho tiempo “raíz de la vida”.