Kuan-Tzu (muerto 645 a.C.)
El hambre ha sido fiel acompañante del largo viaje del hombre a través de la historia. Como fenómeno social ha existido siempre, en diferentes regiones y durante determinados periodos de tiempo. Las causas han sido de índole muy diversa, como resultado de malas cosechas, condiciones meteorológicas y climáticas adversas, o como efecto de la acción directa del hombre, han existido tiempos y lugares en los que literalmente la gente se moría de hambre, algo que aun hoy sigue ocurriendo. Pero lo específico del hambre de nuestro tiempo es, que se delimita a determinados pueblos y zonas del planeta como algo endémico, siendo la mayoría de las veces motivos políticos y la falta de solidaridad humana las que impiden que se resuelva de una manera definitiva el desafío de acabar con el hambre en el mundo.
Desde la aparición en la década de los setenta del concepto “seguridad alimentaría” entendiendo como tal el derecho de las personas a tener acceso en todo momento a los alimentos adecuados en cantidad suficiente para llevar una vida activa y sana, las políticas de lucha contra el hambre han experimentado un avance, que aunque importante es completamente insuficiente. El “derecho humano al alimento” recogido en diferentes instrumentos jurídicos internacionales, sufre un retraso en comparación con otros derechos civiles y políticos que han logrado un más amplio desarrollo en lo concerniente a su reconocimiento y cumplimiento. Concederle la categoría de derecho humano al alimento, y no de simple necesidad biológica, introduce un componente ético y político indispensable en la lucha contra el hambre. Si habitualmente se atribuía su motivo a la escasez de alimentos, al crecimiento demográfico, o catástrofes naturales este nuevo enfoque y análisis de la situación nos permite encontrar causas más cercanas al problema como pueden ser la discriminación de género, conflictos bélicos, o ineficacia política. Por tanto, las razones demográficas y climatológicas han dejado paso a las económicas o políticas.
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El hambre en Madrid (José Aparicio)
En definitiva, aunque nunca han existido tantos medios y conocimientos para terminar con el hambre, hoy falta el empeño político necesario para erradicarla mediante intervenciones capaces de asegurar el cumplimiento del derecho humano al alimento. En su lugar, se encomienda al mercado y al crecimiento económico la tarea de ir paliando el problema de los que la padecen, algo que para muchos no ocurrirá dado que la sufren precisamente por haber quedado excluidos tanto del uno como del otro.
Sirva todo lo dicho para tomar conciencia de la verdadera dimensión del problema y para realmente darnos cuenta de la mayor de las virtudes que podemos apreciar en los alimentos, que es tener la fortuna de disfrutarlos.
Mapa del hambre en el mundo
Menos del 5%
Entre 5% y 20%
Entre 20% y 35
Mas del 35%
Datos no disponibles
¿ Estamos ciegos o es que no queremos ver ?

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