EL BUEN GASTRONOMO

Así como el sabio no escoge los alimentos más abundantes sino los más sabrosos, tampoco ambiciona la vida más prolongada, sino la más intensa. ( Epicuro)
Transcurridos unos meses desde el inicio de nuestra web SABER PARA COMER espero estar logrando los objetivos iniciales de ser un balcón donde asomarse al mundo de la gastronomía, entendida esta como el vínculo existente entre alimentación y cultura. Pensamos, de forma equivocada que la gastronomía solo tiene relación con las técnicas culinarias, siendo estas tan solo una mínima parte del amplio abanico de conocimientos que toman como pilar básico la comida y los alimentos. El factor cultural es determinante en la producción e identidad de los alimentos, el comer y el beber tiene consecuencias que superan su factor alimenticio, por los valores añadidos que en ello concurren y que configuran aspectos de índole estético, histórico, social y económico, siendo por ello necesario profundizar en todos estos factores para la verdadera comprensión del hecho gastronómico en toda su dimensión.
Seria pues comprensible que en este afán de conocimiento la primera pregunta que nos hiciésemos fuese: ¿por que comemos lo que comemos? Marvin Harris antropólogo estadounidense es quizás quien mas ha indagado sobre este interrogante, llegando a la conclusión de que los alimentos predilectos de determinadas culturas vienen determinados por la relación existente entre los costos de su obtención y los beneficios prácticos obtenidos de los mismos, a estos los denomina “buenos para comer”, mientras que aquellos que suponen un coste elevado en relación al beneficio se convierten en alimentos rechazados, son “malos para comer” y con el tiempo los tornamos en pecaminosos, ilegales o repelentes.
Podemos ilustrar esta teoría con dos claros ejemplos. Pensamos que los hindúes rechazan el comer vacas por su carácter sagrado, en un país donde el hambre es endémica. Pero la verdad es que estas son más útiles vivas que sirviendo de alimento a las personas. Siendo de raza resistente, dan leche, su estiércol vale como combustible y su reproducción permite tener a los agricultores bueyes con los que labrar sus tierras, además se alimentan de desperdicios, malas hierbas, paja o tallos, convirtiéndose en verdaderos basureros, y no compiten con los humanos por el alimento. Si se criasen para carne consumirían cereales tan necesarios para la población y al comercializar su carne el precio se elevaría con lo que los campesinos pobres no tendrían animales de tiro para arar sus campos.
Otro caso de esta hipótesis lo encontramos en el mundo musulmán y judío donde comer cerdo esta vetado en principio por cuestiones religiosas, cuando en realidad la explicación se halla en que el cerdo se alimenta de vegetales que consumen los humanos por lo que representa un claro competidor, mientras que los rumiantes lo hacen de hierba y paja, ricas en celulosa que el hombre no aprovecha. El cerdo no se utiliza como animal de tiro ni sirve como montura, tampoco le encontramos otra utilidad, su mantenimiento por lo tanto se considera absurdo en países áridos como los de Oriente Medio, donde tuvieron origen ambas culturas.
Debemos pues concluir que entre las actividades propias de un buen gastrónomo se encuentran las de probar, transformar, describir, interpretar, ensayar e indagar sobre los alimentos convirtiendo así la gastronomía en una actividad multidisciplinar relacionada con las artes, la historia, la sociología, las ciencias naturales, y demás actividades humanas.



¿ QUIEN PUEDE COMER INSECTOS ?

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