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WONKA. UN SUEÑO DE CHOCOLATE.

"Todas las cosas buenas empezaron con un sueño". (Wonka-Pelicula).

Wonka narra los años iniciales de Willy Wonka, un joven inventor y soñador que llega a una ciudad dominada por un poderoso cártel de chocolateros con la ambición de compartir creaciones dulces capaces de provocar asombro y felicidad. Dotado de una imaginación desbordante pero carente de recursos, Wonka se enfrenta a un sistema económico hostil que castiga la creatividad independiente y protege los intereses de los productores establecidos. A lo largo de su recorrido, marcado por la precariedad, la explotación y la resistencia, el protagonista va afinando su talento y forjando una ética propia, hasta convertir el chocolate en un medio de expresión y emancipación, anticipando la figura del legendario chocolatero cuya fábrica será, en el futuro, un espacio donde la fantasía y el placer desafían las jerarquías del mundo real.

En Wonka, el origen del célebre chocolatero no se articula como una simple fábula infantil, sino como una crónica cinematográfica sobre el nacimiento del deseo moderno, encarnado en una materia tan concreta como simbólica, el chocolate. La película, lejos de limitarse a la nostalgia, propone una lectura cultural del alimento como lenguaje, como promesa y como forma de poder. Desde esta perspectiva, Wonka puede leerse como una reflexión sobre la gastronomía entendida no solo como técnica, sino como sistema de valores, imaginación y economía moral.

El chocolate, eje narrativo y estético del filme, aparece históricamente situado en una tradición europea que transforma un producto colonial, procedente de Mesoamérica, ritual y amargo en su origen, en un bien de consumo asociado al placer, la infancia y la fantasía. Wonka no ignora esta genealogía, la dulzura exuberante de sus creaciones es inseparable de una ciudad que funciona como metonimia del capitalismo urbano decimonónico, donde el azúcar y el cacao se convierten en motores de sociabilidad y diferenciación. En este sentido, la película dialoga con la historia real del chocolate en Europa, de bebida aristocrática a producto industrial, de lujo exótico a alimento emocionalmente codificado.


El protagonista encarna la figura del artesano visionario frente a la estandarización. Su chocolate no es simplemente un alimento, sino una experiencia total que apela a los sentidos, a la memoria y a la promesa de transformación personal. Esta concepción conecta con una tradición gastronómica que entiende la cocina como acto narrativo, cada receta cuenta una historia, cada sabor activa un imaginario. Wonka cocina como quien escribe o compone música; su obrador es un laboratorio poético donde técnica e imaginación se confunden, anticipando debates contemporáneos sobre creatividad culinaria, autoría y espectáculo.

La película establece, además, un contraste deliberado entre la gastronomía como acto de generosidad y la gastronomía como instrumento de control. El gremio de chocolateros, caricatura de monopolios y corporaciones, representa una cocina sin relato, obsesionada con la reproducción del poder y la exclusión. Frente a ellos, Wonka propone una ética del gusto basada en la sorpresa y el acceso, el placer no como privilegio, sino como experiencia compartida. Esta tensión remite a discusiones históricas sobre la democratización del consumo alimentario, especialmente en la Europa industrial, donde el azúcar y el chocolate fueron simultáneamente símbolos de progreso y de desigualdad.


Desde un punto de vista cinematográfico, Wonka construye su discurso gastronómico a través de una puesta en escena sensorial: colores saturados, texturas exageradas, coreografías que convierten la producción de dulces en un ritual colectivo. La cocina se transforma en espectáculo, pero también en utopía. No es casual que la película insista en la dimensión performativa del acto culinario, cocinar es aquí un gesto político, una forma de imaginar mundos alternativos donde el goce no está reglamentado por la escasez artificial.

Para un espectador atento, Wonka ofrece así una lectura compleja del alimento como construcción cultural. El chocolate funciona como metáfora de la modernidad, producto global, cargado de historia colonial, industrializado hasta el exceso, pero aún capaz de vehicular afecto, memoria y deseo. En este sentido, la película se inscribe en una larga tradición de relatos donde la gastronomía no es mero decorado, sino estructura simbólica —de Babette’s Feast a ciertas fábulas contemporáneas sobre chefs y mercados—, recordándonos que comer, incluso en clave de fantasía, nunca es un acto inocente.


Wonka no propone una tesis académica explícita, pero su universo narrativo invita a pensar la gastronomía como un territorio donde se cruzan economía, ética y estética. El chocolate, en manos de su protagonista, deja de ser un simple dulce para convertirse en una pregunta abierta: ¿Qué tipo de sociedad construimos cuando decidimos quién tiene derecho al placer? En esa pregunta, envuelta en azúcar y música, reside la verdadera densidad cultural de la película.

CARÊME, CHEF DE REYES.

"Cuando ya no haya buena cocina en el mundo, no tendremos literatura, ni inteligencia elevada y aguda, ni reuniones amistosas, ni armonía social". (Antoine Carême).

La serie televisiva "Carême, chef de reyes" no es únicamente una recreación biográfica del célebre Marie-Antoine Carême (1784–1833), sino una reflexión dramatizada sobre el momento fundacional de la gastronomía moderna. A través de su figura, la serie explora cómo la cocina deja de ser un oficio invisible para convertirse en un lenguaje de poder, representación y prestigio cultural en la Europa postrevolucionaria. En ese tránsito, el cocinero pasa de servidor anónimo a autor, de artesano a intelectual, de trabajador doméstico a figura pública.

Carême encarna, quizá como ningún otro personaje histórico, el nacimiento del chef moderno: un profesional consciente de su técnica, de su valor simbólico y de su capacidad para influir en la política, la economía y la cultura a través de la mesa.


El contexto histórico en el que se sitúa la serie es crucial. La Francia de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX vive una transformación radical de sus estructuras sociales. La Revolución Francesa no solo derriba a la aristocracia, sino que libera a cientos de cocineros de palacio que, privados de sus antiguos patronos, abren restaurantes o entran al servicio de una nueva élite política y financiera.

Carême es hijo directo de este proceso. Formado en la tradición cortesana, pero activo en un mundo nuevo, representa la adaptación de la cocina aristocrática a un espacio público y burgués. La serie muestra con acierto cómo la alta cocina deja de ser exclusivamente un privilegio de sangre para convertirse en una herramienta de legitimación del poder, quien gobierna debe también saber comer y hacerlo con estilo.

La libertad guiando al pueblo. (Eugène Delacroix).

En este sentido, "Carême, chef de reyes" dialoga con un fenómeno paralelo que se dará también en España durante el siglo XIX, cuando la cocina francesa se convierte en modelo aspiracional para la nobleza liberal, la alta burguesía y, más tarde, para los grandes hoteles y restaurantes urbanos de Madrid, Barcelona o San Sebastián.

Uno de los aspectos más relevantes que subraya la serie es el papel de Carême como sistematizador del conocimiento culinario. No se trata solo de cocinar bien, sino de pensar la cocina, clasificarla, escribirla y dotarla de un lenguaje propio. Sus tratados como, "L’Art de la cuisine française" marcan el inicio de una cocina codificada, transmisible y jerarquizada.

Carême establece principios técnicos fundamentales: la organización de las salsas, la importancia del fondo, el equilibrio entre ligereza y estructura, la estética arquitectónica de los platos. Su obsesión por las "pièces montées", inspiradas en la arquitectura clásica, revela una concepción de la cocina como arte total, donde confluyen geometría, simbolismo y espectáculo.


La serie acierta al mostrar esta dimensión intelectual del oficio, anticipando una idea que hoy resulta evidente pero que en su época era revolucionaria, el cocinero no solo ejecuta, interpreta y crea. Esta noción tendrá una larga herencia en la gastronomía europea y llegará a España a través de la influencia francesa en cocineros de corte, recetarios decimonónicos y, más tarde, en la alta restauración del siglo XX.

El subtítulo implícito de la serie, "Chef de reyes" no es metafórico. Carême cocina para Talleyrand, para el zar Alejandro I, para embajadores y casas reales. En la serie, la cocina aparece como un espacio político donde se negocian alianzas, se exhibe poder y se construye imagen internacional.

Este uso diplomático de la gastronomía no es exclusivo de Francia. España, durante el siglo XIX, adoptará progresivamente esta lógica en banquetes oficiales, recepciones palaciegas y celebraciones institucionales, combinando tradición local con el protocolo culinario francés. El vino, por ejemplo, comienza a ocupar un lugar estratégico: jereces, malvasías o riojas conviven con burdeos y champanes como símbolos de apertura y modernidad.

La serie muestra cómo Carême comprende intuitivamente esta función: un menú no es solo una sucesión de platos, sino un relato político. La elección de ingredientes, el orden de servicio, la puesta en escena y el ritmo del banquete comunican tanto como un discurso.


Desde una perspectiva antropológica, "Carême, chef de reyes" también aborda el coste humano de esta nueva visibilidad del chef. La disciplina extrema, la presión constante, la dependencia del favor del poder y la fragilidad física del propio Carême revelan el reverso de la gloria culinaria.

La serie evita idealizar el oficio y muestra la cocina como espacio de jerarquía, conflicto y sacrificio corporal. Este enfoque conecta con debates contemporáneos sobre las condiciones laborales en la alta restauración y permite leer a Carême como precursor de una tensión aún vigente, la cocina como lugar de creación, pero también de desgaste.

Aunque ambientada en el siglo XIX, la serie dialoga claramente con el presente. La figura del chef mediático, autoral y global tiene en Carême un antecedente directo. Su obsesión por la técnica, la estética y la transmisión del conocimiento resuena en la gastronomía contemporánea, incluida la española, donde la reflexión sobre tradición, territorio y modernidad ha sido central desde finales del siglo XX.

Asimismo, la serie invita a reconsiderar el relato habitual que sitúa el nacimiento de la modernidad culinaria únicamente en Escoffier. Carême aparece aquí como eslabón fundamental entre la cocina cortesana del Antiguo Régimen y la restauración moderna, entre el anonimato del oficio y la celebridad del chef.


"Carême, chef de reyes" es, en última instancia, una serie sobre la cocina como hecho cultural total. A través de la vida de un cocinero, se narran transformaciones profundas: el paso de la tradición a la codificación, del servicio al autor, de la mesa privada al escenario público.

Para un espectador interesado en la gastronomía desde una perspectiva histórica y cultural, la serie ofrece una lectura rica y sugerente: nos recuerda que cocinar nunca ha sido un acto neutro. En cada plato se inscriben relaciones de poder, identidades sociales y visiones del mundo. Y que, desde Carême hasta hoy, la cocina sigue siendo una de las formas más complejas —y elocuentes— de narrar quiénes somos.

Carême, chef de reyes.

ESTOMAGO. PODER, SEXO Y GASTRONOMIA.

El líder solo puede mantenerse en el poder asegurándose satisfacer las necesidades  de quienes lo respaldan.

"Estómago" es una fascinante historia de supervivencia social que entrelaza con maestría los sabores de la cocina y los rincones más profundos del ser humano. Su protagonista, Raimundo Nonato, es un hombre sencillo y algo ingenuo que deja atrás la vida del campo para buscar un futuro en la ciudad. Con pocas esperanzas, pero un don que pronto descubrirá cambiará su destino: su talento innato para la cocina.

La vida de Nonato comienza en el modesto y descuidado bar de Zulmiro, un hombre hosco que lo acoge a regañadientes. Raimundo encuentra refugio en un pequeño cuarto trasero infestado de ratas y cucarachas, donde trabaja incansablemente a cambio de un plato de comida. Sin embargo, en ese ambiente adverso, se descubre como un cocinero excepcional y transforma aquel bar decadente en un lugar de cierto éxito. 

El giro inesperado llega una noche cuando Giovanni, el dueño de un renombrado restaurante italiano, queda asombrado al probar las creaciones culinarias de Nonato. Al contratarlo como ayudante de cocina, le abre las puertas a una vida completamente nueva. Raimundo empieza así su travesía por el mundo de los sabores italianos, descubre la magia de las recetas tradicionales y se deja seducir por el encanto del vino. Poco a poco, su vida cambia: consigue una casa, viste mejor y entabla nuevas relaciones. Entre ellas surge un vínculo peculiar con Iria, una prostituta de apetito voraz que lo enamora, envolviendo a Raimundo en una relación simbiótica que encierra un intercambio primitivo: sexo por comida.

Sin embargo, ese amor transforma a Raimundo más allá de lo esperado. De un hombre humilde y soñador pasa a convertirse en un asesino, cegado por pasiones desbordadas. Su crimen lo lleva tras las rejas, pero incluso allí, su habilidad en la cocina le abre nuevas puertas. En la cárcel, comienza a cocinar para sus compañeros de celda y gradualmente gana influencia. Finalmente, manipulando el arte del sabor y el veneno, Nonato elimina al líder de los presos y toma su lugar, disfrutando del poder y los privilegios que este ostentaba.

"Estómago" es más que un relato; es una degustación para adultos que explora con profundidad temas como el poder, el sexo y la gastronomía.  Una obra que desgarra el alma con su crudeza y sorprende con cada giro, todo mientras nos sumerge en una mezcla deliciosa y perturbadora de emociones humanas.

ARTES ESCENICAS Y GASTRONOMIA.

CATEGORIA ARTES ESCENICAS

"La vida no es como la has visto en el cine, la vida es más difícil". (Cinema Paradiso).

Las artes escénicas engloban todas aquellas expresiones creativas concebidas para ser llevadas a cabo frente a un público en un escenario. Aunque las tres disciplinas principales dentro de este ámbito son el teatro, la danza y la música, estas pueden subdividirse o fusionarse para dar lugar a una diversidad de manifestaciones artísticas como la ópera, la zarzuela, el teatro musical, el performance, el cabaret, los recitales, los espectáculos de guiñoles, los títeres o el circo, entre otras formas.

Los espacios donde tienen lugar estas manifestaciones artísticas pueden estar diseñados específicamente para tal fin, como teatros, auditorios o salas polivalentes. No obstante, también es habitual que estas representaciones se adapten a escenarios urbanos o arquitecturas de uso público, como ocurre con los espectáculos callejeros que incluyen el circo o la comedia del arte.

Por otro lado, eventos que en principio no se consideran artísticos, como desfiles, procesiones religiosas, festividades populares e incluso carnavales, suelen incorporar una evidente dimensión escénica. Estas expresiones, debido a su impacto performativo y su capacidad para generar una conexión con el público, son frecuentemente valoradas dentro del ámbito de las artes escénicas.

Del mismo modo el cine puede ser conceptualizado como un arte escénico en virtud de que se presenta en un escenario específico, la pantalla, donde converge y armoniza elementos de distintas disciplinas artísticas como el teatro, la música y la danza. Esta característica le confiere la capacidad de proporcionar una experiencia tanto visual como emocional, caracterizada por su constante fluidez y dinamismo. Habitualmente designado como el "séptimo arte", el cine se distingue por su destreza en integrar múltiples formas de expresión artística, articulando narrativas con notable profundidad y vitalidad.

Sin lugar a dudas, las dos disciplinas escénicas en las que la gastronomía ha ejercido una mayor influencia, desempeñando un papel recurrente, son el cine y el teatro. En estos contextos, la gastronomía se configura como un símbolo multifacético que puede representar celebración, seducción, misterio, peligro, o incluso servir como indicador de estatus social y expresión de identidad cultural. Su presencia en estas formas artísticas no solo contribuye al desarrollo de los personajes y a la progresión narrativa, sino que también moldea la atmósfera, siendo un elemento esencial en escenas que abarcan desde festividades y momentos románticos hasta intensos dramas y thrillers cautivadores.

En el escenario de "Saber para Comer", se realizará un recorrido por las distintas expresiones artísticas escénicas en las que la gastronomía forma parte del discurso narrativo y simbólico.


EL PIMIENTO VERDI. ALBERT BOADELLA.

“Nada puede causar mayor placer a los ricos de hoy, que comer como los pobres de antaño” Michel Charasse.




Las veladas lirico-gastronómicas que espontáneamente se organizan por las noches entre los clientes famosos del restaurante El Pimiento Verde han sido la fuente de inspiración del director Albert Boadellla para poner en marcha esta producción teatral, El Pimiento Verdi.

La obra de Albert Boadella, que conmemora el bicentenario de los nacimientos de los músicos Giuseppe Verdi y Richard Wagner, se desarrolla en la taberna El Pimiento Verdi en homenaje al restaurante madrileño El Pimiento Verde (con sedes en Lagasca, 46, Quintana, 1 y Príncipe de Vergara, 60). La propuesta culinaria del local, que abrió sus puertas en 1998, centrado en la cocina vasca, incluye platos como croquetas de chipirón, bacalao, revuelto de boletus y langostinos, chuletón, merluza o chipirones encebollados. Hay mucho acento en las verduras; las alcachofas son divas en la carta y los pimientos que han seducido –según propia confesión- al director y actor catalán, ya muy madrileñizado y frecuentador de veladas gastronómicas con otros artistas y compañeros del mundo escénico. Esos encuentros son ingredientes básicos del menú argumental que ha cocinado en su nuevo montaje el director de los Teatros del Canal.

Muchas noches, tras las cenas, clientes del mundo de la ópera, el cine, la literatura o la política que frecuentan este restaurante se animan de forma espontánea a tocar el piano y surgen sobremesas líricas que se prolongan hasta la madrugada. En estas sesiones gastromusicales se mezclan con los clientes habituales escritores, actores, cantantes y políticos. Entre los frecuentadores conocidos figuran Aitana Sánchez-Gijón, Candela Peña, Willy Toledo, Fernando Sánchez-Dragó e incluso la expresidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre. La atmósfera de este local al que es adicto el fundador de Els Joglars ha sido precisamente su inspiración.

El Pimiento Verdi discurre en una taberna y el protagonista (interpretado por el barítono Luis Álvarez), se llama Sito, en homenaje al propietario del restaurante, Sito Lecanda. Otros personajes que toman la escena, como el pianista-camarero, tienen su réplica real en el restaurante. Del mismo modo que allí la clientela guisa tertulias con sus aficiones, en el escenario teatral los personajes amantes de las óperas verdianas defienden en la obrasus gustos musicales y cantan frente a sus competidores wagnerianos.

EL SOL DEL MEMBRILLO

"Hay ciertas cosas que la realidad no te entrega si no sabes esperar." (Víctor Erice).

Ésta es la historia de un artista (Antonio López) que intenta pintar, durante el periodo de maduración de sus frutos, un árbol un membrillero que en el jardín de la casa que ahora le sirve de estudio plantó hace tiempo. En el transcurso de su vida, casi como una obligación, el pintor ha trabajado sobre el mismo tema en numerosos momentos. Con la llegada del otoño, todos los años ese compromiso se renueva. Lo que el artista en su pintura del árbol no ha hecho nunca es intercalar entre sus hojas los rayos del sol. Desde su personal estilo que parte del realismo esa pretensión posee una gran dificultad, se manifiesta, según las circunstancias, casi como una utopía. En esta ocasión decide afrontarla. Pero lo hace como es frecuente en él, con una ambición razonable, sin perseguir siquiera la finalización del cuadro, sin otra pretensión que permanecer unas semanas junto al frágil y generoso membrillero.La cinta da cuenta de esta experiencia y, a la vez, de todo aquello que afecta y rodea a la casa y al jardín. Un lugar y un tiempo donde el pintor trabaja y los frutos del árbol alcanzan su máximo esplendor. Cuando el invierno empieza a anunciar su llegada, los membrillos maduros, al caer de las ramas, ponen punto final a la labor del pintor, iniciando en tierra el proceso de su descomposición. Es entonces cuando, en la noche, el pintor nos cuenta un sueño.


Desde una perspectiva filosófica, la historia del pintor contenida en El sol del membrillo   es un brillante ejemplo de aplicación de la dialéctica platónica, y concretamente de su último  y más importante paso, según el cual, una vez que se ha alcanzado el conocimiento en grado sumo, hay que volver al mundo de los sentidos para aplicarle esa nueva visión, pues todo se presentará entonces de modo diferente a como lo hacía en un principio.

La película describe el intento de un artista por llevar a la práctica, en cierto modo, un  viejo sueño infantil. Desde una perspectiva ya totalmente adulta, se trata de un camino de vuelta, de incidir en aquello que nos sorprendió en un principio de nuestro caminar vital, pero   con la mirada adquirida tras el entendimiento profundo de la realidad. En otras palabras, no   se trata de renunciar a las sensaciones primarias, sino de, a partir de ellas, intentar llegar a un nivel de percepción de la realidad tal que  nos permita volver a esas  sensaciones  iniciales con la capacidad de comprenderlas en su plenitud. Así pues, el método dialéctico de Platón demuestra  su carácter  netamente práctico,  no se detiene en la  contemplación (como Aristóteles), sino que debe ser aplicado a la  realidad de la que parte y a la cual vuelve, incesante.

UN TOQUE DE CANELA.

"Hay dos tipos de viajeros en la vida, aquellos que parten y aquellos que retornan, los primeros miran el mapa, los segundos miran al espejo". ( Abuelo Vassilis ).

Un toque de canela

Durante mucho tiempo y a lo largo de la historia, Estambul ha sido ese lugar de encuentro entre Oriente y Occidente el lugar donde recalaban viajeros de ambas zonas del mundo y sitio de paso en la ruta de las especias. Es este sedimento histórico es una de las circunstancias que Tassos Boulmetis director y guionista de esta magnífica película “Un toque de canela“ aprovecha para llevar al espectador por un mundo lleno de sabores y aromas. "Un toque de canela" es una historia sobre un joven griego (Fanis) educado en Estambul, cuyo abuelo, un filósofo culinario y su tutor, le enseña que tanto la comida como la vida necesitan una pizca de sal para proporcionarles el toque de sabor que ambas requieren. Con el paso del tiempo Fanis se convierte en un extraordinario cocinero y emplea sus experiencias culinarias para darle sabor a las vidas de aquellos que le rodean. Treinta y cinco años más tarde abandona Atenas y regresa a su tierra natal, Estambul, para reunirse con su abuelo y su primer amor. Como solía decir su tío, "hay dos tipos de viajeros en la vida, aquellos que parten y aquellos que retornan, los primeros miran el mapa, los segundos miran al espejo".

"Un toque de canela" es una comedia melancólica y agridulce sobre la conciencia, sobre gente que abandona su lugar de origen, sobre problemas personales, pero ante todo, enseña cómo la cocina puede dar una serie de enseñanzas valiosas sobre el amor y la vida.


Fanis Lakovidis es un conocido profesor de astrofísica. Tiene cuarenta años y ha alcanzado un momento decisivo en su vida, un dilema existencial que su ciencia no podrá ayudarle a solventar.


Su abuelo y mentor, el abuelo Vassilis, reside en Estambul y ha desarrollado su propia filosofía culinaria práctica, admirada y aplicada por los turcos de forma parecida. Fanis no ha vuelto a ver a su abuelo desde que tenía siete años. Por ello, cuando el anciano decide repentinamente viajar a Grecia después de tantos años, su inminente visita se presenta como un hecho clave en la vida de Fanis. Cuando los antiguos amigos de su abuelo llegan a casa de Fanis y están a punto de brindar a su salud, una llamada telefónica le comunica que el abuelo Vassilis ha caído enfermo de repente. Fanis se ve obligado de forma inevitable a un imprevisto viaje hacia Estambul, un viaje de retorno en el tiempo y en el espacio.


El abuelo Vassilis

Fanis recibe sus primeras lecciones sobre la vida en la pequeña tienda de su abuelo situada en el mercado de Estambul. La pericia culinaria del abuelo Vassilis va más allá del uso de las especias para hacer meramente que un plato sea más sabroso. Aplica su enorme conocimiento de hierbas y especias, y el uso oportuno de las mismas, a la vida diaria y política.

Son buenos tiempos para el pequeño Fanis, y una de las cosas que los hace todavía mejores es Saime, su primer amor. Él y Saime pasan el tiempo junto con el abuelo Vassilis y así descubren los dulces misterios de la vida en el desván de su tienda. El pequeño Fanis enseña a Saime a cocina y ella baila para él.


A medida que pasa el tiempo surge un conflicto entre Grecia y Turquía. Las autoridades turcas informan a la familia de Fanis que serán expulsados a Grecia, puesto que son ciudadanos griegos. Tienen una semana para hacer las maletas y marcharse a Grecia voluntariamente.


El abuelo Vassilis no es ciudadano griego; nació y se crió en las tierras turcas de Aegean. El pequeño Fanis tiene el corazón desgarrado al verse obligado a despedir a su adorado mentor. El abuelo Vassilis promete que muy pronto se reunirá con ellos y también llevará a Saime. Los turcos deportan a Fanis y a su familia como griegos para que los mismos griegos los reciban como turcos.


Cuando el pequeño Fanis llega por primera vez a Grecia le resulta imposible comprender cómo puede haber tal hostilidad entre dos culturas que tienen cosas tan básicas en común como sus juramentos y su cocina. El tiempo pasa y el abuelo todavía tiene que reunirse con ellos como había prometido.


El pequeño Fanis siente nostalgia por sus dos grandes pasiones: las historias de su abuelo y los bailes de Saime. Así, desarrolla un talento excepcional para la cocina. Sus padres junto con la sociedad de los constantinopolites (ciudadanos de Constantinopla, ahora Estambul) en Grecia están sorprendidos con el talento recién descubierto del pequeño Fanis. Las sospechas y los rumores vuelan: cualquier niño que puede cocinar así de bien a una edad tan adelantada no resulta normal y debe tener, sin duda, graves problemas psicológicos. Los años pasan y con sólo diecisiete años Fanis ya es un cocinero en uno de los hoteles más importantes de Atenas.


En el presente Fanis contempla con una mirada melancólica por la ventana del avión la ciudad de Estambul envuelta en la niebla. Se dirige hacia el hospital y una vez allí descubre que su abuelo ha entrado en coma. El abuelo Vassilis fallece y en su funeral Fanis coincide con Saime. Se ha convertido en una hermosa mujer pero su expresión revela que ella también se ha llevado su parte de decepciones en la vida.


Escenas de "Un toque de canela".

EL SABOR DE LA SANDIA.

Cuando bebas agua, acuérdate de la fuente. (Proverbio Chino ).

No resulta fácil describir de forma apropiada esta película, que aunque algunos la clasifican dentro del genero erótico podemos pensar que puede ser un mero artificio y que detrás de un argumento aparentemente superfluo se escondan reflexiones algo más profundas. Somos espectadores de una serie de episodios en los que ciertamente y utilizando como recurso números musicales extraordinariamente llamativos y con escenas que lindan con la pornografía, somos testigos de las emociones y anhelos de los protagonistas.


La película relata, la relación entre Shiang-chyi una mujer solitaria a la que un día se le atora una maleta, y Hsiao-Kang, vecino suyo que se gana la vida como actor porno en películas de bajo presupuesto. Empiezan a verse periódicamente, y él intenta abrirle la maleta a ella, pero sin desvelar su ocupación. Los motivos recurrentes de la película son el agua, pues la trama se desarrolla en un Taiwán que atraviesa por una prolongada sequía, y las sandías, con las que la gente se refresca y divierte por igual. Como verán, refleja minimalismo por todas partes. Parece ser que una de los grandes descubrimientos de la película, es el retrato inteligente e insensible del mundo del porno barato, a la vez que una visión sociológica que queda camuflada tras el telón de la polémica explicitud.

El simbolismo es el cien por cien de la película, llena de planos largos y escasísimos diálogos. Todo sucede en una ciudad marcada por la falta de agua en un verano con un sol radiante donde lograr agua es algo ya casi absurdo así que hay que agudizar el ingenio. El hecho de la búsqueda del agua también es un símbolo entre otras cosas del espíritu de supervivencia humano, el agua ha estado y estará siempre asociada con la vida, porque somos un gran porcentaje de agua y porque puedes sobrevivir sin comer mucho tiempo pero no sin liquido y menos con altas temperaturas.


La sandia es durante toda la película otro símbolo, la clave la da un anuncio televisivo donde relaciona la falta de agua con la sandia y uso para la supervivencia, también relaciona la sandia con el amor, los amantes y los enamorados.

Susceptible de ser amada u odiada, les garantizo que a nadie dejará indiferente esta historia.


Fragmento de la película Taiwanesa El Sabor de la sa...
Fragmento de la película Taiwanesa El Sabor de la sandía, dirijida por Tsai Ming Liang.2005.


JAMES Y EL MELOCOTON GIGANTE.

..........Y ya llego el fin de mi canción:
Son estos platos lo mejor entre un millón,
pero sin dudarlo yo daría
miles de ellos cada día,
por un único y solo bocado
de este melocotón amado.
( Roald Dahl )


James y el melocoton gigante

“James and the giant peach”, conocida también en España como “James y el melocotón gigante” es un libro escrito por Roald Dalh del cual se existe una película de Walt Disney producida en 1996 por Tim Burton y dirigida por Henry Selick.


James y el melocoton gigante 

James es un niño huérfano que vive con sus malvadas tías que lo maltratan sin cesar. En el jardín hay un melocotonero que no da frutos y lleva así muchos años. Cierto día un extraño personaje ofrece a James unos polvos mágicos. Accidentalmente caen en la tierra al lado del árbol y al día siguiente surge entre sus ramas un melocotón que comienza a crecer de forma desproporcionada hasta convertirse en un enorme fruto, más grande que el propio James. Sus tías, aprovechándose del fantástico suceso, se lucran cobrando a todo aquel que desea ver el fenómeno. Un día en que el hambre acuciaba a nuestro protagonista, éste come la jugosa carne del fruto hasta que llega a su semilla del interior; allí descubre perplejo, un habitáculo con unos moradores sorprendentes: un saltamontes, una araña, una mariquita, un gusano de seda, una luciérnaga...etc. Con estos personajes, James habrá de vivir unas fabulosas aventuras cuando el melocotón cae rodando al suelo hasta dirigirse al mar donde efectuarán una fantástica travesía.


James y el melocoton gigante II.

HOLOCAUSTO CANIBAL

"Los caníbales prefieren a los que carecen de espina dorsal". (Stanislaw Jerzy Lec ).


Éste es el tristemente célebre y controvertido film del italiano Ruggero Deodato, censurado en cuanto país se proyectaba, injustamente conocido como "¡el film donde matan animales y humanos!", Holocausto caníbal , quedó desacreditada sin darle una oportunidad a lo que verdaderamente importa, la historia. El tema de las matanzas es cierto a medias, la de animales es real, pero lo que respecta a los humanos no es verdad, tanto que el director se vio forzado a ir a un programa de televisión con los actores para demostrar que no habían muerto en la filmación.

Aunque esté basado en un hecho real, no son imágenes reales. Lo que ocurre es que el film es visualmente duro y obscenamente brutal, pero más allá de lo que todos recuerdan el film tiene una historia muy bien pensada y que no es más que una constante crítica a la violencia en la televisión, los juicios apresurados a partir de estereotipos y la morbosidad de la gente. Fina, brutal y certera crítica brillantemente expuesta por los guionistas Gianfranco Clerici y Giorgio Stegani, y transmitidas por la ruda visión de Deodato.

La película cuenta la historia de un grupo de documentalistas que en 1979 desaparecieron en el Amazonas. Dos meses después el profesor Harold Monroe y un nuevo grupo de personas penetran en la espesa jungla para encontrar a los jóvenes cineastas, no los encuentran con vida ya que fueron asesinados por las tribus caníbales de la zona, pero afortunadamente encuentran las grabaciones que podrán ayudar a saber la verdad. ¿Fueron devorados por caníbales? ¿Por qué? ¿Qué querían filmar estos jóvenes? Nuevamente en la gran ciudad, Monroe descubre la historia detrás de esas cintas y lucha contra el canal que financió su expedición para evitar que esas escenas salgan al aire en un documental. Son muy interesantes ciertos tramos del film, vivimos esos momentos de tensión y silencio que viven los personajes, algunos mirando fijamente a la pantalla vacía o mirando de reojo a sus compañeros buscando una aprobación o crítica, o bien los comentarios técnicos del operador.

Si bien Deodato eligió el camino más crudo y controvertido para la historia, la matanza de animales, no debemos escandalizarnos y actuar hipócritamente porque mucho de lo que comemos ha sido asesinado de formas mucho más violentas. Creo que el director solo quería probar lo morboso que es el ser humano, pero esto le resultó un arma de doble filo. El italiano no deja de demostrar que la "sociedad civilizada" es similar a las primitivas tribus de la jungla.

De la misma forma prueba nuestros prejuicios, al mostrarnos en una primera instancia que tan buenos chicos son los cineastas para luego abofetearnos con la realidad del asunto. Paradójicamente la presentación del film muestra bellos paisajes con una música muy agradable, que durante diferentes escenas violentas retorna o se intercala con una de las mejores músicas terroríficas que escuché en mi vida.

Otra cosa contra la que arremete es el tema de la realización de un documental, los jóvenes, fuerzan las tomas, no documentan la realidad, sino que la tergiversan al intervenir de las más horrorosas maneras, de esta forma Deodato critica a los realizadores que en más de una ocasión hacen "actuar" ciertas situaciones o directamente le pagan a extras para llevar el trabajo para el lado que ellos quieren. Definitivamente Holocausto caníbal no es un film para ser tomado a la ligera, sino que merece la atención absoluta del espectador para rescatar el mensaje que se oculta tras toda esa violencia y por lo menos reflexionar un poco.

LA ROSA DEL AZAFRAN

"La rosa del azafrán vestida está de morado y tiene el tallo pajiza y el corazón encarnado." (La rosa del azafrán-zarzuela)


La Rosa del Azafrán es, quizás, una de las mejores zarzuelas escritas por el Maestro Guerrero. Si bien pudiéramos señalar la utilización repetida y excesiva de algunos temas musicales, no es menos cierto que los mismos tienen una belleza melódica tal que nos embriagan con su exquisitez. Ambientada en la región de La Mancha, en Castilla la Vieja, la obra adolece de un excesivo regionalismo.

El argumento gira entorno a Sagrario, muchacha rica, que ha puesto sus ojos en uno de sus sirvientes. Juan Pedro, apuesto y discreto mozo de labranza, de humilde condición social, quien lleva además sobre sí la huella de ser de padres desconocidos. Ello constituye una barrera infranqueable para los dos: la diferencia de clase social, tradición de siglos y fielmente seguida en la región. Sagrario se entera de que Juan Pedro galantea a Catalina, una de las criadas de la casa. Como no está bien visto en el pueblo que los novios vivan bajo el mismo techo, inducida por los celos, ella aprovecha esta situación como excusa para echar de la casa a Juan Pedro. Al despedirse éste, Sagrario no puede reprimir sus sentimientos y sus palabras traducen lo que su corazón siente. Sin embargo, Juan Pedro abandona la casa, convencidos ambos de que ese amor es imposible.La astucia de Custodia, una matrona entrada en años, encuentra la manera de demostrar con documentos falsos, que Juan Pedro es el desaparecido hijo de Don Generoso, un pobre viejo loco que debe su locura a la desaparición y muerte de su único hijo y que gracias a ver realizada su máxima ilusión de recuperar a éste, recobra su perdida razón. La nueva situación social de Juan Pedro abre las puertas a su amor con Sagrario, pero éste sabiendo que todo ha sido un arreglo de Custodia, cuenta la verdad a Sagrario quien le jura guardar eterno secreto acerca de su nacimiento y el amor triunfa sobre los prejuicios sociales. Aparejado a todo esto, los personajes de Moniquito, Carracuca y Catalina, aportan situaciones verdaderamente simpáticas que lograr un equilibrio adecuado en el desarrollo de la obra.

La verdadera alusion de la obra es que el amor es tan frágil como esta flor peregrina otoñal, "que brota al salir el sol y muere al caer la tarde".

EN BUSCA DEL FUEGO

Casa sin fuego, cuerpo sin alma. ( Refran ).


En busca del fuego dirigida por Jean Jacques Annaud en 1982. Hace 80.000 años la supervivencia del hombre en una tierra ignota y desconocida dependía de la tenencia del fuego, una forma de defenderse del frío y espantar a las fieras. La tribu de los Ulam lo poseía, sabían cuidarlo y usarlo pero no sabían crearlo; de modo que conservarlo era su gran desafío. Cuando un torpe Ulam resbala y cae sobre el fuego apagándolo, la tribu sabe que su existencia está gravemente amenazada. Tres hombres comienzan su propia búsqueda de la preciada llama para devolvérsela a los Ulam. Al principio para el hombre todo debió ser asombro, curiosidad y miedo. Los fenómenos naturales fueron una sucesión de caprichosos sucesos en cuyo caos nuestros antepasados tuvieron que sobrevivir y progresar. Las necesidades básicas incitaron a estos seres, mediante el proceso de humanización, en primer lugar a desarrollar habilidades, después a realizarse preguntas y finalmente aprocurar responderlas. Las diversas formas de adaptación a un medio en continua hostilidad generó el progreso de la conducta, el cerebro, la mente y, tras muchos milenios después, utilidades tan complicadas como las teorías científicas y sus aplicaciones. Los requisitos de alimentación, protección o refugio hicieron posible, en aquellos momentos iniciales, habilidades tales como la caza, la fabricación de instrumentos, la cooperación social, el lenguaje y... el dominio del fuego.

Tal conquista es la que protagoniza este film del realizador Jean Jacques Annaud , autor de una interesante filmografía (En Nombre de la Rosa. El Oso. Siete años en el Tibet. Enemigo a las Puertas...) En esta ocasión partió de la literatura y se acompaño de un excelente equipo de colaboradores, no todos relacionados con el séptimo arte. La película se basa en una novela de J. H. Rosny, escritor de ciencia-ficción muy ligado con las ideas de Darwin. Su ambientación prehistórica fue eficazmente trasladada a la pantalla con una evidente pretensión de realismo. Pronto recibió el apoyo de público y critica, además de múltiples premios entre los que se encontró el Oscar al mejor maquillaje. En la faceta científica contó con la participación del zoólogo Desmond Morris (experto del comportamiento animal) y del novelista y lingüista Anthony Burguess. Entre ambos aportaron la suficiente credibilidad al relato mediante la elaboración, entre otros muchos aspectos, del idioma y el comportamiento de los homínidos. Se logró así que la película se ajustara a los conocimientos antropológicos existentes en el momento en el que se realizó.


Muchos son los pormenores, y también controvertidos aspectos, de la vida del hombre prehistórico a los que se hace alusión a lo largo de esta historia. Como trasfondo aparecen componentes como el origen del erotismo a partir de la sexualidad o el nacimiento de la risa. La sociabilidad, el lenguaje, el aprendizaje y la diversidad cultural son los elementos que empiezan a configurar lo específicamente humano. Dentro del conjunto de tan significativos avances destaca el dominio de diversos instrumentos y técnicas. Estas van desde la industria lítica, la construcción de cabañas y el uso de hierbas curativas hasta el fundamental control del fuego. Sobre esta cuestión, al igual que sobre otras muchas, los paleontólogos aun en la actualidad son bastante cautos, sin que puedan todavía ofrecernos pruebas irrebatibles ni teorías definitivas.

En el caso concreto de la utilización del fuego se puede aseverar que era muy común entre los Neandertales, aunque suele asociarse mucho antes con la especie Homo Erectus. Sin embargo el autentico problema es el de diferenciar la utilización de la creación del fuego. Un logro muy importante es el de su uso y mantenimiento a partir de tormentas eléctricas, incendios naturales o fenómenos volcánicos pero otro muy distinto, e infinitamente mas valioso, es el de ser capaz de generarlo. Sin embargo, parecen bastante claras sus posibles utilidades entre las que destacarían la defensa ante el frío o los animales salvajes, ser una herramienta para la caza, servir para la iluminación del interior de las cuevas o la cocción de alimentos. Solo mucho tiempo después surgirían, en la compleja historia de la humanidad y como desarrollo a partir de estos comienzos, logros tales como la metalurgia, la alquimia o las ciencias químicas para las que el dominio del fuego resulta indispensable. Podemos entonces pensar que parte de lo que entendemos hoy por ciencia no surge del intelecto o la curiosidad sino de la capacidad del hombre para satisfacer sus necesidades inmediatas.

LA GRANDE BOUFFE

"De la mandíbula arrojada fuera brota una fuente de agua y la liberación de la gula genera la práctica de la contemplación. El palo de la tienda, irrumpiendo, mató la mandíbula enemiga y la sabiduría de la templanza mata la pasión .El deseo de comida engendra desobediencia y una deleitosa degustación arroja del paraíso. Sacian la garganta las comidas fastuosas y nutren el gusano de la intemperancia que nunca duerme. Un vientre indigente prepara para una oración vigilante, al contrario un vientre bien lleno invita a un sueño largo. Una mente sobria se alcanza con una dieta muy magra, mientras que una vida llena de delicadezas arroja la mente al abismo. La oración del ayunante es como el pollito que vuela más alto que un águila mientras que la del glotón está envuelta en las tinieblas. La nube esconde los rayos del sol y la digestión pesada de los alimentos ofusca la mente. " (Evagrio Póntico)
                            

La Grande Bouffe

La Grande Bouffe, en castellano titulada la gran comilona, es una película de 1973 dirigida por Marco Ferreri. Sus protagonistas son Marcello Mastroianni, Ugo Tognazzi, Michel Piccoli y Philippe Noiret. Los personajes de la película tienen los mismos nombres que los actores.Abucheada en el festival de Cannes, la película no fue inicialmente bien acogida debido a algunas escenas escatológicas. Esta película de Ferreri obtuvo en cambio un enorme éxito de público. Comedia trágica y cruda, “La gran comilona” es una crítica feroz de la sociedad del bienestar y del consumo que termina por destruirse a sí misma.

Ugo es un mesonero, Michel un productor televisivo, Marcello un piloto, Philippe un magistrado. Los cuatro son amigos y han creado una especie de club de gourmets. Decididos a suicidarse comiendo, para liberarse de una vida que parece haber perdido todo propósito, se reúnen en la mansión de Philippe, en las afueras de París, donde antiguamente se alojó el poeta Boileau. Empiezan así unas comidas suculentas y copiosas. Marcello invita a unas prostitutas que sin embargo se marchan casi de inmediato, al constatar la apatía y la indiferencia de los invitados. Una maestra, que ha llegado para mostrar a sus alumnos el tilo de Boileau, recibe y acepta la invitación para unirse al grupo y presenciar el desarrollo de la historia. La tragedia se va consumando. Marcello, que por la noche se ha quedado dormido en el jardín en un Bugatti, muere de frío. Michel muere en el intento de liberarse de los gases intestinales. Ugo pierde la vida a causa de las contracciones de una digestión imposible. Philippe muere comiendo, entre los ladridos de los perros y los mozos de la carnicería que siguen trayendo comida.

La Grande Bouffe

KARATE KID, CEREMONIA DEL TE.

«El té aviva nuestra imaginación. Reprime los vapores que invaden la cabeza y mantiene sereno el palacio del alma»,  (Edmund Waller).

... la joven de las pajaritas blancas recomenzó la ceremonia de la preparación. Todos los reunidos observaban cada uno de sus alados y misteriosos gestos. No; seguramente la señorita Inamura ignoraba completamente la sombría historia contemporánea de la taza de oribe. Y era de ver la exactitud y gracia, sin perjuicio de la unción, con que realizaba cada gesto según los ritos aprendidos. Su estilo era sobrio, sin presunciones de originalidad personalista. La precisión y la sobriedad de sus actitudes, esta línea que marcaba su grácil cuerpo desde lo alto del busto a las puntas redondeadas de sus rodillas, todo expresaba una sugestiva distinción. ( Yasunari Kawabata "Una grulla en la taza de té" )



Escena perteneciente a la película Karate kid, en la que el protagonista queda prendado de la chica oriental, mientras esta es contemplada durante el ritual de la ceremonia del té.La enseñanza del Cha-no-yu (ceremonia del té) está bastante difundida en Japón. Antes de casarse, las jóvenes de buena familia tienen como conductas más importantes practicar el arreglo de las flores y el arte de servir el té en una ceremonia. El término Cha-no-yu está compuesto de tres caracteres: Cha o 'té'; no o 'de' (haciendo de 'té' un posesivo), y yu o 'agua caliente'. O sea, literalmente: 'agua caliente del té'. El Cha-no-yu es una instauración basada en la admiración y aprecio de lo bello. Cultiva las mentes para descubrir la belleza en las cosas más sencillas y humildes: limpiar el suelo, hacer hervir el agua, abrir una puerta, etc. Todo tiene su elegancia.

ESPARTACO, OSTRAS Y CARACOLES.

"El placer de los banquetes debe medirse no por la abundancia de las viandas, sino por la reunión de amigos y la conversación" . Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.).



Espartaco

Las ostras y los caracoles fueron metáfora de una pareja que pudo ser y se quedó en proyecto: la que formaban Marco Licinio Craso (Laurence Olivier) y el esclavo Antonino (Tony Curtis) en Espartaco, la película de Stanley Kubrick. El primero se baña, auxiliado por el joven y atractivo Antonino, esclavo griego recién comprado. Craso, que era rico -y caprichoso-, empieza a insinuarse al esclavo con veladas alusiones, mientras éste le hace la espalda, en una gran secuencia que fue prohibida por la censura franquista.

«¿Tú robas, Antonino?». «No, maestro». «¿Mientes?». «No, si puedo evitarlo». «¿Has ofendido alguna vez a los dioses?». «No, maestro». «¿Te reprimes de todo vicio para respetar las virtudes morales?». «Sí, maestro», responde el muchacho, mientras sigue dándole al estrígilo. «¿Comes ostras?». «Cuando las tengo, maestro». «¿Comes caracoles?». «No, maestro». «¿Consideras moral comer ostras e inmoral comer caracoles?». «No, maestro», respondía un Antonino cada vez más apurado. «Por supuesto que no cuestión de gustos, ¿no?». «Sí, maestro». «Y el gusto no es lo mismo que el apetito y por tanto no es una cuestión de moralidad, ¿no?». «Eso sería discutible, maestro». «Mi gusto incluye tanto los caracoles como las ostras», remata quien años después habría de formar con César y Pompeyo el famoso triunvirato, mientras sale del baño y asomándose al ventanal empieza a ilustrar al esclavo sobre la grandeza y la crueldad de Roma, sobre el poder y la gloria.

EL FESTIN DE BABETTE

"Un hombre puede pescar con el gusano que comió carne de rey y comerse el pez que devoró aquel gusano" (Shakespeare)


En una remota aldea de Dinamarca viven dos hermanas, ancianas ya, envueltas en la nostalgia de una lejana juventud, en la que su educación, profundamente puritana, las obligó a renunciar a toda posibilidad de ser felices. Solteras pues, viven en una digna austeridad, hasta que aparece entre ellas Babette, quien llega huyendo del terror de su natal París. Al poco tiempo tendrá oportunidad de corresponder a la bondad y al calor con que fue acogida. Un buen premio de lotería le permite organizar una opulenta cena con los platillos y vinos de la mejor gastronomía francesa. A esta cena son invitados los vecinos, todos fanáticamente puritanos. Aceptan ir, pero entre sí pactan no dar ninguna muestra de gozo o disfrute de lo que comen y beben, porque sería pecaminoso Sin embargo, es tal la fuerza seductora de las viandas que, poco a poco, en un ceremonial intenso y emotivo, van cediendo a la sensualidad que implica gozar de los prodigios de la cocina francesa. La cena termina en medio de contenida pero muy profunda alegría. Se ha despertado el calor humano que todos llevaban soterrado. Se da el milagro de hacer brotar la bondad humana a través del goce de los sentidos.