UN TOQUE DE CANELA.

" Hay dos tipos de viajeros en la vida, aquellos que parten y aquellos que retornan, los primeros miran el mapa, los segundos miran al espejo". ( Abuelo Vassilis ).


Un toque de canela
Durante mucho tiempo y a lo largo de la historia, Estambul ha sido ese lugar de encuentro entre Oriente y Occidente el lugar donde recalaban viajeros de ambas zonas del mundo y sitio de paso en la ruta de las especias. Es este sedimento histórico es una de las circunstancias que Tassos Boulmetis director y guionista de esta magnífica película “Un toque de canela“ aprovecha para llevar al espectador por un mundo lleno de sabores y aromas. "Un toque de canela" es una historia sobre un joven griego (Fanis) educado en Estambul, cuyo abuelo, un filósofo culinario y su tutor, le enseña que tanto la comida como la vida necesitan una pizca de sal para proporcionarles el toque de sabor que ambas requieren. Con el paso del tiempo Fanis se convierte en un extraordinario cocinero y emplea sus experiencias culinarias para darle sabor a las vidas de aquellos que le rodean. Treinta y cinco años más tarde abandona Atenas y regresa a su tierra natal, Estambul, para reunirse con su abuelo y su primer amor. Como solía decir su tío, "hay dos tipos de viajeros en la vida, aquellos que parten y aquellos que retornan, los primeros miran el mapa, los segundos miran al espejo".
"Un toque de canela" es una comedia melancólica y agridulce sobre la conciencia, sobre gente que abandona su lugar de origen, sobre problemas personales, pero ante todo, enseña cómo la cocina puede dar una serie de enseñanzas valiosas sobre el amor y la vida.
Fanis Lakovidis es un conocido profesor de astrofísica. Tiene cuarenta años y ha alcanzado un momento decisivo en su vida, un dilema existencial que su ciencia no podrá ayudarle a solventar.
Su abuelo y mentor, el abuelo Vassilis, reside en Estambul y ha desarrollado su propia filosofía culinaria práctica, admirada y aplicada por los turcos de forma parecida. Fanis no ha vuelto a ver a su abuelo desde que tenía siete años. Por ello, cuando el anciano decide repentinamente viajar a Grecia después de tantos años, su inminente visita se presenta como un hecho clave en la vida de Fanis. Cuando los antiguos amigos de su abuelo llegan a casa de Fanis y están a punto de brindar a su salud, una llamada telefónica le comunica que el abuelo Vassilis ha caído enfermo de repente. Fanis se ve obligado de forma inevitable a un imprevisto viaje hacia Estambul, un viaje de retorno en el tiempo y en el espacio.

El abuelo Vassilis

Fanis recibe sus primeras lecciones sobre la vida en la pequeña tienda de su abuelo situada en el mercado de Estambul. La pericia culinaria del abuelo Vassilis va más allá del uso de las especias para hacer meramente que un plato sea más sabroso. Aplica su enorme conocimiento de hierbas y especias, y el uso oportuno de las mismas, a la vida diaria y política.
Son buenos tiempos para el pequeño Fanis, y una de las cosas que los hace todavía mejores es Saime, su primer amor. Él y Saime pasan el tiempo junto con el abuelo Vassilis y así descubren los dulces misterios de la vida en el desván de su tienda. El pequeño Fanis enseña a Saime a cocina y ella baila para él.
A medida que pasa el tiempo surge un conflicto entre Grecia y Turquía. Las autoridades turcas informan a la familia de Fanis que serán expulsados a Grecia, puesto que son ciudadanos griegos. Tienen una semana para hacer las maletas y marcharse a Grecia voluntariamente.
El abuelo Vassilis no es ciudadano griego; nació y se crió en las tierras turcas de Aegean. El pequeño Fanis tiene el corazón desgarrado al verse obligado a despedir a su adorado mentor. El abuelo Vassilis promete que muy pronto se reunirá con ellos y también llevará a Saime. Los turcos deportan a Fanis y a su familia como griegos para que los mismos griegos los reciban como turcos.
Cuando el pequeño Fanis llega por primera vez a Grecia le resulta imposible comprender cómo puede haber tal hostilidad entre dos culturas que tienen cosas tan básicas en común como sus juramentos y su cocina. El tiempo pasa y el abuelo todavía tiene que reunirse con ellos como había prometido.
El pequeño Fanis siente nostalgia por sus dos grandes pasiones: las historias de su abuelo y los bailes de Saime. Así, desarrolla un talento excepcional para la cocina. Sus padres junto con la sociedad de los constantinopolites (ciudadanos de Constantinopla, ahora Estambul) en Grecia están sorprendidos con el talento recién descubierto del pequeño Fanis. Las sospechas y los rumores vuelan: cualquier niño que puede cocinar así de bien a una edad tan adelantada no resulta normal y debe tener, sin duda, graves problemas psicológicos. Los años pasan y con sólo diecisiete años Fanis ya es un cocinero en uno de los hoteles más importantes de Atenas.
En el presente Fanis contempla con una mirada melancólica por la ventana del avión la ciudad de Estambul envuelta en la niebla. Se dirige hacia el hospital y una vez allí descubre que su abuelo ha entrado en coma. El abuelo Vassilis fallece y en su funeral Fanis coincide con Saime. Se ha convertido en una hermosa mujer pero su expresión revela que ella también se ha llevado su parte de decepciones en la vida.


Escenas de "Un toque de canela".

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