EL ROMERO, ROCIO DEL MAR.

A la flor del romero
romero verde,
si el romero se seca
ya no florece, ya no florece
ya ha florecido.
Ay la mata del romero
ya se ha perdido.
Cuántos hay que te dirán
salada, por ti me muero
y yo no te digo nada
y soy la que más te quiero.
A la flor del romero
romero verde,
si el romero se seca
ya no florece.
(Cancion Popular)

El romero, es una planta originaria de los países que circundan el mar Mediterráneo. Su nombre latino “rosmarinus”, quiere decir rocío marino, así era conocido por los romanos por crecer en lugares cercanos al mar. Según otras interpretaciones procede del griego “rhops”, que significa arbusto y “myrinos” aromático, haciendo alusión al carácter de arbusto aromático.
Es una de las plantas más conocidas y de las más utilizadas. Se han hallado restos de romero en sarcófagos de la primera dinastía egipcia. Los griegos y romanos la consideraban una planta sagrada, ya el poeta romano Horacio, compuso odas exaltando sus poderes mágicos. Los helenos se la ofrecían a Afrodita como símbolo de amor, felicidad, salud y alegría siendo costumbre entre los estudiantes griegos trenzarse ramitas en el pelo antes de examinarse para estimular su memoria. La tradición romana por otra parte coronaba a los dioses con atavíos confeccionados con las ramas más vigorosas de esta planta, por lo que hacían coronas junto al mirto y al laurel y las colocaban sobre sus frentes y cabezas. En Roma con ocasión de la fiesta de los pastores que se celebraba en el mes de Abril para conmemorar la fundación de la ciudad, se quemaba romero para purificar las tumbas sagradas, los rebaños y las fuentes.
En las culturas mediterráneas estaba consagrado a cada uno de los dioses lares protectores de la casa y hogar, adornando los relicarios a ellos dedicados en cada casa. Al cambiar de vivienda, se recomendaba entrar en la nueva residencia portando una ramita de romero de la cual se quemaba una brizna para sahumar cada una de las habitaciones y estancias. Desde la antigüedad se pensaba que el romero representaba el amor y la muerte, estando por ello presente en ceremonias tanto de bodas como de funerales, en algunos países, se deposita una ramita entre las manos de los difuntos o se plantan sobre la tumba. Como símbolo de eterna fidelidad, es costumbre que los novios lleven un ramito en la solapa y las novias en su buqué o corona conyugal, adornándose frecuentemente del mismo modo las damas, los invitados y la mesa nupcial. También es utilizado para adornar las pilas bautismales.
Cuenta la tradición cristiana que en principio el romero tenia las flores blancas, cuando la Sagrada Familia emprendió su huida desde Egipto hacia la Tierra Prometida, la Virgen María en un momento de descanso apoyó su manto celeste sobre un matorral de romero, fue desde entonces que sus flores se tornaron azules, de ahí que esta planta tenga unas vinculaciones marianas tan arraigadas.
Difundido por los primeros monjes cristianos, fue introducido en el centro y norte de Europa, haciéndose popular en los jardines de los monasterios de diferentes ordenes monásticas. Lo utilizaban por sus propiedades medicinales, y se esparcía por los cajones de los armarios para alejar las polillas o se incineraba en las habitaciones de los enfermos como desinfectante aromático.
Sus cualidades curativas han perdurado a lo largo del tiempo. Teofrasto y Dioscórides lo
recomendaban como tratamiento contra las enfermedades estomacales y hepáticas. Hipócrates, padre de la medicina, aconsejaba cocer las hortalizas con romero para evitar las enfermedades del bazo y del hígado. Galeno lo recetaba contra la ictericia. Los médicos del renacimiento lo consideraban como un medicamento muy valioso y comenzaron a destilar su aceite esencial que utilizaban como se hace hoy en día.
La esencia de romero ha sido utilizada en la elaboración de perfumes y cosméticos a lo largo de la historia. Su aroma es incisivo y fuerte, un tanto dulce y meloso con recuerdos de alcanfor. Su sabor por el contrario es amargo. Es uno de los principales ingredientes del “agua de Hungría”, así llamada por el bien que le produjo a una de las reinas de Hungría, afectada de dolores reumáticos y que recuperó la salud gracias a ella. La infusión de sus hojas en vino blanco ha demostrado ser un magnifico limpiador de cutis, por lo que es utilizado de esta forma en diferentes tipos de lociones dérmicas.
Cesta de romero (Cristina Gamboa).

Sus aplicaciones gastronómicas son múltiples y sus propiedades digestivas lo convierten en un condimento ideal para platos fuertes y grasos. Marida de forma ideal con platos en los que esté presente el tomate y representa una excelente alternativa para condimentar carne de caza y aves asadas. Armoniza muy bien con las sopas de hortalizas, las menestras de verduras y las setas, siendo poco aconsejable en recetas de pescado. Es idóneo para el queso, haciéndolo mucho más digestivo.
Vistas las numerosas utilidades medicinales, cosméticas y gastronómicas junto con las innumerables huellas que ha dejado en nuestras tradiciones, permitidme acabar este articulo con una cita del admirable humanista inglés, Tomas Moro: “En lo que respecta al romero, dejo que cubra los muros de mi jardín, no solamente a causa del aprecio que le tienen mis abejas, sino porque es la hierba consagrada al recuerdo y por ende, a la amistad…..”


Romero verde. Flamenco. (Lole y Manuel).

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