LA CASTAÑA DEL ARBOL DEL PAN.

Las castañas son la paz
del hogar. Cosas de antaño.
Crepitar de leños viejos,
peregrinos descarriados.

(Federico Garcia Lorca)

Por los estudios realizados en distintos restos fósiles, la castaña es uno de los alimentos más antiguos de la humanidad, acompañando al hombre desde épocas prehistóricas. Desde tiempos inmemoriales el hombre aprovechó y se alimentó de castañas. Pensábamos hasta hace poco tiempo que era originaria del continente asiático y que fueron introducidas en occidente por los romanos. No obstante, estudios recientes confirman que los castaños ya estaban presentes en Europa mucho antes. Se dice que fueron los griegos los primeros en cultivarlos, transmitiéndolo a romanos y posteriormente estos lo divulgaron por su vasto imperio. Fueron las legiones romanas las que introdujeron su cultivo en la península, si bien como antes hemos dicho ya era conocido por los pueblos prerromanos. El castaño fue denominado “arbus panis” (árbol del pan), pues se hacía harina de las castañas secas para alimentarse durante todo el año. El legionario romano subsistía de "bullote", llamada así dicha harina Por relatos que nos han llegado a través de Plinio, todo hace pensar que los legionarios romanos desplazados al norte de la península recibían entre los diferentes víveres de su salario no solo la preceptiva ración de sal, además se les entregaba una cantidad de castañas, para lo que existían unas especiales llamadas, castañas salarianas. Ya Galeno aseguraba que ningún otro fruto salvaje daba más alimento que la humilde castaña.

Las castañas han sido parte fundamental de la dieta atlántica, de aquellos pueblos de las montañas en el que el clima no era apropiado para los cereales. En los cultos celtas, el castaño era venerado por sus druidas, junto al roble, que con el laurel y el tejo formaban parte del bosque totémico prerromano. Tradicionalmente ha sido elemento fundamental en el régimen alimenticio desde finales de Octubre hasta principios de Mayo, aquellos meses en los que, debido a las nieves el alimento no era fácil de conseguir. Hasta el mes de Enero se podían comer frescas y desde este hasta Mayo las denominadas pilongas que eran las previamente secadas con humo. Se consumían naturales, asadas, hervidas, fritas, tostadas, secas, en puré, maceradas en agua caliente, en forma de harina o confitadas en miel, esta ultima forma seria el antecedente del actual “marrón glace”. El motivo de este consumo tan diversificado era sobretodo el precio, la facilidad de encontrarlas y su alto valor nutritivo. Su protagonismo en las mesas más humildes perduró hasta la llegada de la patata y el maíz procedentes del Nuevo Mundo. No solo eran empleadas como alimento, las cascaras del fruto y las hojas del castaño eran utilizadas para oscurecer los cabellos rubios y trituradas para aumentar la cantidad de cabello de los recién nacidos. Se creía que eran buen remedio contra el mal de ojo, y eran colocadas bajo las almohadas durante la noche de difuntos, al ser consideradas las castañas el alimento de los muertos en su tránsito hacia el purgatorio. No cabe duda de que adquieren un especial protagonismo cuando se acerca el día de Todos los Santos o las fiestas de San Martin en muchos pueblos españoles, sobre todo maridando con los primeros vinos y los derivados propios de la matanza.


Con la llegada del otoño, en el noroeste peninsular, para celebrar las abundantes cosechas de castañas que se recogen durante esta época del año, se realiza una fiesta denominada magosto o exaltación de la castaña. Magostar seria el acto de asar castañas y el magosto la hoguera donde se preparan. La gente se suele reunir alrededor de una hoguera donde se procede al asado de las castañas, la costumbre dice que ha de hacerse en el monte, pues nuestros ancestros celtas lo utilizaban como lugar sagrado a falta de altares como se conocen hoy en día.


Castañas (Rafael Molina)

Magia y religión se mezclan también con la historia en un gigantesco «castaño santo» malagueño ubicado en Istán. Es posiblemente el árbol más viejo de toda la Sierra de las Nieves ya que su edad está calculada en torno a los ochocientos y los mil años de antigüedad. El Castaño Santo tiene unos trece metros y medio de contorno y fue declarado Monumento Natural por la Junta de Andalucía. Cuenta la leyenda que en los montes en que se halla este árbol centenario proliferaron grandes gestas a lo largo de la historia. Entre ellas podemos destacar la rebelión de Sierra Bermeja en los inicios del siglo XVI, cuyo testigo más representativo fue el denominado Castaño Santo, bajo cuyas ramas el rey Fernando el Católico ofició una misa de acción de gracias, allá por 1501. Casi un siglo después, la historia se repite. En este caso, el oficiante fue el duque de Arcos, Luis Ponce de León, quien, por mandato de Felpe II, puso fin a la rebelión morisca de 1570.

El castaño santo de Istan.

Hemos visto pues que la simple castaña, ha beneficiado al hombre a lo largo de la historia, así pareció entenderlo Pablo Neruda con su Oda a la castaña:

"Del follaje erizado
caíste completa,
de madera pulida,
de lúcida caoba,
lista como un violín que acaba
de nacer en la altura,
y cae
ofreciendo sus dones encerrados,
su escondida dulzura..."



Fiesta del magosto
Es una de las fiestas más tradicionales del Bierzo. Se celebra en torno al día de todos los Santos y la celebración gira en torno a la castaña. Esta se asa en tambores de chapa al fuego y las gentes aprovechan para reunirse, contarse historias , cantar y echar unos tragos de vino.